miércoles, 13 de febrero de 2013

El titiritero


El partido de Celtic Park presentaba un choque de estilos bastante pronunciado; se esperaba un Celtic poniendo el autobús y una Juve haciendo tocando y tocando al rededor de la meta de Forster, tal y como sucediera en los enfrentamientos del cuadro escocés frente al Barça en la pasada fase de grupos, pero Antonio Conte, debutante en el día de hoy a raíz de su sanción (artículo sanción) decidió que el planteamiento sería otro.

Seguramente nadie habría apostado a que la posesión del balón quedaría repartida en un 49-51 a favor de los bianconeri, visto lo visto. La Juve le cedió el protagonismo al Celtic y se sacudió la presión que ejercía la grada hoop en los primeros compases del partido con el inestimable respaldo que suponía el tempranero gol de Matri tras un cúmulo de despropósitos en la saga local, muy inocente durante los noventa minutos.



A partir de aquí, el equipo dirigido por Neil Lennon necesitaba ir a por el partido, pero no sabía que hacer con el esférico. No es su juego, en absoluto, por lo que el resto de primer período se resume en un largo repertorio de centros al área inútiles, balones a la espalda de los centrales locales –con un magistral Andrea Pirlo- y alguna que otra tangana absurda saldada con amarillas a pares.



Ya en el segundo acto, el guion orquestado por Conte siguió su curso, mientras que el equipo de Glasgow seguía sin encontrarse en el campo. Con el paso de los minutos, la intensidad en la presión empezó a bajar enteros y los jugones turineses empezaron a asociarse: la Juve metió una marcha más y metió dos goles que cerraban el partido y dejan prácticamente sentenciada la eliminatoria. Todo lo contrario en el partido de vuelta podría considerarse una hazaña sin precedentes.


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